Doble efecto del medio, doble relación del logos con el sentido: por una parte, una pura y simple reflexión, un reflejo que respeta lo que recibe y lo vuelve a enviar, que describe [dé-peint] el sentido en tanto que tal, en sus propios colores de origen y lo re-presenta en persona. Es el lenguaje como Abbildung (copia, retrato, figuración, representación), Pero, por otra parte, ésta reproducción impone la marca blanca del concepto. Informa el sentido en el querer decir, produce una no-producción específica que, sin cambiar nada al sentido, pinta [peint] algo en él. El concepto se produce sin haber añadido nada al sentido. Se podría hablar aquí, en cierto sentido, de ficción conceptual, y de una especie de imaginación que volvería a tomar la intuición del sentido en la generalidad del concepto. Esto sería el lenguaje como Einbildung. Las dos palabras no ocurren fortuitamente en la descripción de Husserl: la producción improductiva de la lógica sería original por este extraño concurso de la Abbildung y de la Einbildung.
¿Es esto una contradicción? Husserl deja aparecer en todo caso un cierto malestar. Y lo que daría mucho que pensar es que atribuye la indecisión de su descripción a la metaforicidad accidental de la lengua, a lo que precisamente llama la Bildlichkeit del discurso. Es porque el discurso debe a veces servirse de imágenes, de figuras, de analogías -que serían como sus residuos- por lo que el logos debe ser descrito a la vez como improductividad de la Abbildung y como productividad de la Einbildung. Si borráramos la Bildlichkeit en el discurso descriptivo, al mismo tiempo se borraría la contradicción aparente entre Abbildung y Einbildung. Pero Husserl no se pregunta acerca de este bilden nuclear en sus relaciones con el logos. El pasaje que citábamos más arriba prosigue así: «sin embargo, es preciso acoger con reservas estas locuciones constriñentes -reflejar, describir-, pues la metaforicidad (Bildlichkeit) que interviene en su uso podría fácilmente engañarnos (irreführen).» La metáfora es, pues, en todos los sentidos de esta palabra, seductora. Y el discurso fenomenológico debería resistir a esta seducción.